“Ser voluntario es una experiencia muy gratificante con la que se aprenden muchos valores”

Cada día son más las personas que dedican su tiempo libre a labores de voluntariado en distintas asociaciones y colectivos sociales, una labor que requiere una buena dosis de solidaridad y altruismo. Ana María Alcaide es una de ellas. Comparte sus estudios en el IES Vega de Mar de San Pedro de Alcántara con su pasión por ayudar a los demás en la Asociación de Personas con Discapacidad ASPANDEM de Marbella.

UNA ENTREVISTA DE YULY B. ORTIZ/IES VEGA DE MAR

Ana María Alcaide es voluntaria y estudia en el IES Vega de Mar de San Pedro de Alcántara

Ana María Alcaide es voluntaria y estudia en el IES Vega de Mar de San Pedro de Alcántara

-¿Qué te impulsó a colaborar como voluntaria de ASPANDEM?
-Estaba sin trabajo, entonces decidí ocupar el tiempo libre que tenía en hacer una buena labor, porque siempre me ha gustado colaborar con los demás.
-Además de con los colectivos con discapacidad, ¿en qué otros campos te gustaría trabajar como voluntaria?
-Aparte del voluntariado que hago todos los días en ASPANDEM con personas con dependencia, me gustaría trabajar en la misma institución en el área de atención temprana, ya que la primera formación que tengo es la de Técnico Especialista en Jardín de Infancia y me gustan mucho los niños.
-¿Cuáles son las labores que realizas como voluntaria?
-Algunas de las actividades consisten en ayudar a los distintos usuarios del centro en sus actividades diarias relacionadas con el embolsado de cubiertos. También colaboro en fechas importantes como Navidad, Semana Santa… Por ejemplo, las pasadas Navidades hice con ellos un Papa Noel. Para ello, llevé de mi casa un dibujo de Papa Noel. Esta actividad les encantó a todos. Estaban muy motivados porque pudieron regalárselo a un familiar suyo. Otra de mis labores consistió, por ejemplo, en acompañarlos a la comida de Navidad que se celebró en Hotel Don Pepe de Marbella, para ayudar a los usuarios a utilizar los cubiertos cuando ellos no pueden hacerlo o como apoyo al monitor encargado. Cuando voy por las mañanas, ayudo a los usuarios en las horas de la comida. Otra labor muy importante en la que también participo consiste en hablar con los usuarios. Ellos me cuentan sus cosas y, si puedo ayudarles, les ayudo en todo lo que puedo. Por último, acompaño a la parada, junto a un monitor, a los usuarios que cogen el autobús para llegar a sus casas.
-¿Cuánto tiempo llevas en el centro?
-Llevo 16 meses, desde octubre del 2013.
-¿Cuánto tiempo dedicas al voluntariado?
-Unas dos horas diarias de lunes a viernes, aunque cuando no tengo clases en el instituto, acudo toda la mañana.
-¿Cómo es tu experiencia en el centro?
-Muy gratificante y satisfactoria.
-¿Qué experimentas cuando prestar la labor de voluntaria?
-Muchísimo cariño por parte de todos los usuarios. Los conozco a todos y ellos me conocen a mí. Estas personas son muy especiales porque te lo dan todo. Tienen un corazón enorme. Cuando llego todas las tardes y entro por la puerta, los saludo. Les digo: “buenas tardes chicos, ¿cómo estáis?”, y ellos me contestan con mucha alegría y cariño: “Ana, te queremos mucho, ¿cómo te ha ido el cole hoy?”. En esos momentos, la autoestima se me sube por las nubes. También recibo mucho cariño y apoyo por parte de los monitores, que son Manolo, Antonio y el responsable del centro, Francisco Troya.
-¿Por qué crees que es tan importante ser voluntarario?
-Porque ayudas a personas que lo necesitan dándoles cariño. Además, nosotros aprendemos muchas cosas de estas personas tan especiales.
-¿Le recomendarías a otras personas que sean voluntarias?
-Por supuesto que sí. Es una experiencia muy gratificante y merece la pena. Se aprenden muchos valores y cualquier cosa que les das, como por ejemplo un pequeño detalle en sus cumpleaños, te lo agradecen mucho y te lo demuestran con un fuerte abrazo. Por ejemplo, este verano, durante un cumpleaños, le regalé a una chica un libro de crucigramas que a ella le gusta mucho y una tarjeta de felicitación. Cuando se lo di, se abrazó a mí llorando. En ese momento se me hizo un nudo en la garganta y se me saltaron las lágrimas.