HISTORIA DE MIEDO, 2ª PARTE.

HISTORIA DE MIEDO, 2ª PARTE.

LA MUÑECA, 2ª PARTE.

 

– Buenos días Maripi. ¿Cómo has dormido? Me alegro. ¿Cómo dices? ¿Qué mamá y papá han pasado una mala noche? ¿Qué se han ido?  ¿Qué hay que tirar cuatro bolsas de basura al contenedor? ¿Y qué tienes ojos nuevos? Se parecen a los de mamá. Bueno, da igual.  Y, ¿cuándo vuelven papá y mamá? ¿Nunca? Y, ¿ahora dónde vamos? ¿A tú casa? Vale.

 

 

– ¿Es esta tu casa, Maripi?                                                                                                                                                                                                                                 Se encontraban Delante de una casa vieja, pintada de celeste, con un jardín muy cuidado, donde, en ese mismo momento, había un jardinero trabajando dentro de este. La casa estaba rodeada por una valla cian.

– Perdone señor -le preguntó Laura al jardinero- mi muñeca me ha dicho que vive aquí.

– Por supuesto bonita; esta es la casa de muchas muñecas. Es como su fábrica, por así decirlo. Pasa, ahora te abro la puerta del jardín.

La puerta se abrió y el jardinero, un hombre de unos cincuenta años, condujo a Laura y a Maripi hasta la puerta de la casa.

– ¿Qué pasa Juan Luis? ¿Ya has acabado de cortar el césped?

– No Ángela, pero esta niña dice que su muñeca vive aquí.

– A ver la muñeca. Si, hicimos una de esta. Querida, bienvenida a la fábrica “Las muñecas de trapo”.

– Gracias señora -respondió Laura con timidez- pero venía a pedirle alojamiento. Mi muñeca quiere volver a casa.

– Por supuesto querida, pasa, pasa, te daremos casa y comida. A ti y a tu muñeca.

– Gracias.

– Mi nombre es Ángela, y el tuyo es…

– Laura. Mi nombre es Laura. Y el suyo es Maripi.

– Ya veo. Eres muy guapa. Pelo castaño, piel blanca. Sí, creo que podríamos hacer una muñeca como tú.

– Me halagan sus palabras pero…

– Ven preciosa, pasa a esta habitación.

– Vale.

Las dos entraron en una habitación. En la puerta ponía: “Taller de personalización de muñecas”.

– ¡Ángela! ¡Cuidado con el cuchillo, qué va a darme! ¡Aaaaaaaaaaaah!

 

 

 

 

– ¡Han venido! ¡Los Reyes Magos han venido!

– Si Lucía, han venido. Venga, abre los regalos.

– ¡Mira que muñeca de trapo me han traído! Tiene el pelo castaño y su piel es blanca. Es de la marca “Las muñecas de trapo”. Y pone que se llama Laura. No me gustan esos botones en los ojos.

– Bueno cariño, ya te acostumbrarás.

– Si, supongo.