Un pueblo encontró a su Virgen y esa Virgen encontró a su pueblo

Un pueblo encontró a su Virgen y esa Virgen encontró a su pueblo

La Virgen del Valle es Patrona y Alcaldesa de Santaella. Patrona por aclamación popular desde 1736, oficiosamente, ya que el patrón de Santaella era y continúa siendo San Francisco de Paula desde el uno de mayo de 1650 como clarifica, sin género alguno de duda, el padre Pablo Moyano Llamas, ilustre hijo de Santaella, en su libro “Santa María del Valle”. Y Alcaldesa por decreto del Pleno del Ayuntamiento de 17 de julio de 1952, este aspecto, oficialmente documentado.

La talla original de la Virgen del Valle corresponde a una figura sedente perteneciente a la transición del románico al gótico, posiblemente del siglo XIII, pero a finales del siglo XIV la imagen sufre una gran transformación que junto a la media luna y el resplandor, añadidos con posterioridad, conforman su actual apariencia.

La primitiva ermita del Valle debió construirse en la segunda mitad del siglo XV, en la zona conocida como Mata del Valle, lugar donde apareció la imagen de la Virgen dentro del tronco de una higuera y tras infructuosas tentativas de hacerlo en la denominada Molino Alto. Al parecer, afirma el padre Moyano, de amplia y digna construcción pero de pobre fábrica.

Le corresponde a un hijo insigne de la localidad Miguel Vicente Fernández Alcaide y Lorite, sacerdote, alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, nacido en Santaella en 1699 en el seno de una familia noble y acaudalada, la distinción de ser considerado el fundador de la actual joya arquitectónica que podemos disfrutar hoy en día. Las obras empiezan en 1747 dirigidas por el arquitecto Tomás Jerónimo de Pedrajas y en tan sólo cinco años el nuevo templo está terminado para goce y disfrute de propios y extraños.

Celebramos doscientos setenta años de la genialidad y tesón de un ilustrado de su época.

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