Libertinus

(Continuación de  Allere Flammam Veritatis)

Y te dirás, sabiamente, ¿si mi vida está destinada a ser tan penosa, con tanto sufrimiento, cuál es mi función en la Tierra? Absolutamente ninguna. ¿Qué te hace a ti diferente de todas las personas que allí moran? Nada.

Pero te propongo una solución. No es una solución que implica aceptar ningún dogma, ni tener fe en alguien que no existe, ni siquiera creer en milagros, porque la tienes delante de tus ojos. Pero te ha sido ocultada durante tanto tiempo que probablemente no la recuerdes. La solución es tu libertad. Has olvidado que eres libre. Que desde que naciste, lo fuiste. Que nadie jamás podrá someterte, ni acallar tu voz cuando grites, ni refrenar tus lágrimas cuando caigan. Nadie podrá jamás decirte lo que debes hacer. Tu libertad es tu brújula. Es ella y solamente ella la que decide tu vida.

Y puedes decidir, ya que eres libre, si quieres hacer el bien o el mal. Si quieres llorar, sonreír, destruir, crear. Pero recuerda, sé recordado por tu libertad: “ Más vale morir de pie, que vivir de rodillas”.

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