¿Estaba tan loco Don Quijote?

CLAVO

Imagen de Pixabay

ALBERTO GARCÍA

Don Quijote, según nos cuenta el libro escrito por Cervantes, pierde la cordura de tanto leer novelas de caballería. Y es por eso por lo que en la segunda salida su sobrina, el barbero, el cura y el ama queman gran parte de los libros de caballerías. En mi opinión, Don Quijote no estaba del todo loco (aunque si bien es cierto que los episodios de los molinos o cuando se da cuenta de como realmente es Dulcinea, dejan entrever que no tenía demasiada cordura y probablemente padeciera un problema mental).

Creo que Alonso Quijano persiguió sus sueños hasta alcanzarlos, sin dejarse influir por la sociedad, que siempre lo aplastaba, le denegaba sus metas. Su sueño era el de ser caballero, revivir la gloria de sus antepasados. ¿Tan malo era que alguien cumpliera sus esperanzas? ¿No sería, incluso, un beneficio para la sociedad tener un caballero más que llevara sus ansias de libertad y justicia por bandera, como lo hacía Don Quijote? Pero él nunca se dejó influir por las opiniones ajenas: “Yo puedo ser quien quiera ser”

Aquí es donde se halla el ya mencionado debate del Idealismo contra el Realismo. Un idealismo de Don Quijote y un realismo de la sociedad. Pero yo creo que al contrario de lo que algunos piensan, deberíamos aprender de él. De sus ansias de libertad, de justicia, de fe, de amor, de paz… sin acatar las órdenes de una sociedad que homogeniza al individuo, y como si de clavos nos tratáramos, nos golpean hasta ocupar el lugar que nos corresponde, sin sobresalir demasiado. Don Quijote fue uno que sobresalió más de lo normal, y por eso sus golpes fueron más fuertes de los acostumbrados.

Y él jamás dejó de guiarse por su brújula personal, por el rumbo que le marcaban sus ideales, tanto si quería ser caballero, como si quería ser rey, como un príncipe, como lo que quisiera ser. Aprendamos del Quijote: “Yo sé quien soy, y puedo ser quien quiera ser”

 

MIGUEL RIVERA GÓMEZ

El personaje de Don Quijote pertenece a la obra literaria de El Quijote, publicada en 1605 por primera vez, y escrita por Miguel de Cervantes. En este libro se defiende la libertad, la justicia, la solidaridad, el respeto… Además, se intenta mezclar la realidad con la fantasía.

Esta obra narra cómo Don Quijote, de tanto leer, decide hacerse caballero. Para ello, se pone a sí mismo y a su caballo nombres sonoros, viste la armadura que su bisabuelo le dejó y empuña sus armas, busca un escudero, Sancho Panza y por último, decide tener una doncella para dedicarle sus triunfos caballerescos y conseguir su amor.

Todo lo dicho anteriormente es una clara realidad de este fascinante personaje, pero la duda surge a partir de esta cuestión: ¿estaba tan loco Don Quijote? “Claro que estaba loco. Leer demasiados libros de fantasía lo volvió loco y por ello hizo tales locuras, como luchar contra molinos o liberar presos” Esa es la respuesta que daría una persona vagamente. Sería la respuesta fácil. Pero, ¿y si reflexionamos más? Don Quijote vive en un mundo movido por los valores más negativos de la sociedad: la venganza, el odio, el castigo, la pobreza… Y este hidalgo es una sabio y anciano lector cuyo corazón solo entiende de paz, amor, perdón, generosidad, empatía, libertad… Don Quijote no entendía cómo mientras leía podía estar en un mundo en el que el mal era eliminado y mal visto, y en el que el bien siempre perduraba y sin embargo, cuando volvía a la realidad, todo era al contrario. Nuestro hidalgo pensó que si uno de esos caballeros que luchaban por el débil y el pobre se trasladaba a la realidad, el mundo ganaría mucho, y quién mejor que él mismo para llevar a cabo esa empresa. Para su sorpresa, el mundo es algo horroroso y lleno de maldad, nadie es bueno del todo, y todos usan el mal en su beneficio propio. Esto hace que el nuevo caballero, en ocasiones mezcle la realidad con la ficción, y vea peligro en cosas que no lo tienen. Pero en un mundo tan oscuro en el que él es un grano de arena limpio y puro en un mar de cenizas, quién no ayudaría a unos débiles hombres encadenados por órdenes de un hombre poderoso y rico que solo mira por sí mismo, qué persona no lucharía contra unas gigantes estructuras con larguísimos brazos, que pretenden decapitar a todo el que se acerca.
Con esto quiero decir que Don Quijote no está loco, sino que él es una persona que no pega en su mundo. Sus supuestas “locuras” no son más que actos movidos por el amor hacia su doncella Dulcinea del Toboso y por el bien. Este hidalgo intentó cambiar el mundo a mejor, pero no le dejaron, y en vez de ayudarle en su trabajo voluntario, le ayudaron a caer enfermo a causa de la desilusión.

 

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